Profesionales unidos, Los operadores logísticos peruanos enfrentan grandes retos.

Profesionales unidos, Los operadores logísticos peruanos enfrentan grandes retos.

Las demandas del sector logístico peruano están bien identificados y se pueden resumir en pocos aspectos: más desarrollo de puertos, aeropuertos, carreteras y, desde luego, planes de contingencia para enfrentar desastres naturales, como El Niño Costero, el cual arrasó importantes vías de comunicación a inicios de este año. Perú continúa con su búsqueda de tratados para impulsar el comercio exterior, una de sus principales actividades económicas. La búsqueda de nuevos mercados, como el asiático, trae consigo la necesidad de mejoras en los distintos rubros involucrados en la exportación e importación de mercancías. En el caso de los operadores logísticos, la agenda gira en torno a desafíos que, bajo el liderazgo del Estado, requieren esfuerzos conjuntos. Para Luis Miguel Maldonado, presidente de la Asociación Peruana de Profesionales en Logística (Approlog), un primer desafío es el manejo de riesgos externos que puedan retrasar o paralizar las actividades logísticas. “Hay un pronóstico de que este El Niño Costero se repita en noviembre próximo, entonces hay que prepararnos para ello”, señala el representante. En esa línea de trabajo, plantea la aplicación de planes de contingencia que deben ejecutar el Estado y las empresas privadas. Solo así, según Maldonado, se podrá reducir daños y retrasos en caso de terremotos, lluvias e inundaciones, entre otros desastres. Hasta el 18 de abril último, los daños en infraestructura en Perú ocasionados por El Niño Costero ascendieron a US$ 4 016 millones, según el BBVA Research. Este monto significa el 1.9% del PBI. El desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías a los procesos operativos impulsará el sector logístico nacional. “Hablamos del uso de drones, la robó- tica y los vehículos matriculados que ya circulan en el mundo. En algún momento podrían impactar en la logística peruana”, explica el presidente de la Approlog. La optimización de la conectividad del país es otro gran desafío para los Luis Miguel Maldonado LOGÍSTICA logísticos peruanos. Según Maldonado, hubo avances en lo que respecta a puertos. No obstante, aún faltan mejoras en las carreteras y aeropuertos -solicitud que comparten con las aerolíneas y las empresas del sector turismo-. Entre otros grandes retos para el rubro se encuentran la desconcentración de las operaciones en Lima y hacer que el comercio electrónico se masifique en los hogares del país. A ambos retos se suma la eliminación de trabas normativas para la actividad logística. Maldonado dice que, si bien existen algunos obstáculos en ese aspecto, estos pueden ser solucionados rápidamente con la voluntad y unión de los gremios involucrados. Para los operadores logísticos, una de las principales trabas es la ley de cabotaje, que solo permite el traslado de buques nacionales. Hace poco Approlog propuso la liberalización de este servicio para así dinamizar la cadena de suministro, al menos hasta la ampliación y creación de nuevos puertos. De hecho, durante El Niño Costero, el gobierno abrió el cabotaje a todo tipo de barcos, para abastecer de productos a las zonas de emergencia. A través de un decreto de urgencia, se dispuso el cabotaje de barcos privados, extranjeros y de la Marina de Guerra del Perú. De otro lado, Maldonado resalta el alto grado de capacitación que pueden alcanzar los profesionales del rubro, gracias a las carreras de pregrado y maestrías que vienen desarrollando las universidades del país, así como los cursos y diplomados en institutos. Para el representante gremial es importante contar con este tipo de capacitaciones, sea a través de las instituciones académicas o foros especializados, para seguir con todas las tendencias de desarrollo de la cadena y apoyar a las compañías a las que sirve Approlog. Abrir el cabotaje Miguel Ángel Bossio, director de Approlog, está a favor de liberar el cabotaje. Según el representante gremial, esta medida ayudaría a que no se paralice la cadena de abastecimiento en general, y sobre todo ante la aparición de fenómenos naturales -lluvias, inundaciones y terremotos- o cualquier otra amenaza. Durante El Niño Costero el Gobierno permitió que los navíos extranjeros y los buques de la Marina de Guerra se transporten hacia las zonas de emergencia. “Se hizo de una manera improvisada y tuvimos que conseguir medios de transporte para sacar contenedores vacíos y llevarlos al puerto”, cuenta Bossio. “El Estado y los gremios tienen que trabajar en normas que se puedan aplicar”, asegura. Del mismo modo, Bossio se manifestó a favor del uso de un plan de contingencia en los procesos de los operadores para reducir los daños ocasionados por los fenómenos naturales, basados en experiencias pasadas. “El Niño Costero no fue algo nuevo, pasó lo mismo en 1998. Debemos prevenir y estar preparados”.

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